En el vocabulario de mantenimiento, un activo es cualquier cosa de la cual un equipo de mantenimiento se encarga de mantener. Es un concepto más amplio que "maquinaria" — incluye vehículos, infraestructura de TI, sistemas del edificio, equipos de servicio de alimentos, dispositivos médicos y cualquier otra cosa que se deprecie, pueda fallar y requiera atención periódica.
El trabajo de un equipo de mantenimiento es mantener sus activos en servicio. Todo lo demás (órdenes de trabajo, procedimientos, repuestos, calendarios) existe para facilitar eso.
Qué registra un CMMS sobre un activo
- Identidad: nombre, número de serie, fabricante, modelo.
- Ubicación: dónde vive físicamente.
- Criticidad: qué tan disruptiva sería su falla (alta, media, baja).
- Estado: operativo, en mantenimiento, dado de baja.
- Historial: cada orden de trabajo que lo ha tocado.
- Documentos: manuales, garantías, fotos.
- Plan de PM: qué trabajos preventivos aplican y con qué frecuencia.
Criticidad de activos
No todos los activos merecen la misma atención. Una línea de producción principal que falla detiene toda la operación; una luz del estacionamiento que falla no detiene nada. Los equipos de mantenimiento clasifican los activos por criticidad para que el tiempo limitado de los técnicos vaya al equipo donde más importa.
El esquema habitual es alta / media / baja, a veces con niveles numéricos (1 a 5). Los activos de alta criticidad reciben PMs más frecuentes, más repuestos disponibles y respuesta más rápida cuando fallan.
Jerarquía de activos
Los activos suelen vivir en jerarquías: una línea de producción contiene máquinas, que contienen componentes, que contienen piezas. Un buen CMMS te permite modelar este árbol para que el historial y los PMs se reflejen naturalmente — puedes ver todo el trabajo hecho sobre un solo rodamiento, sobre la máquina que lo contiene o sobre la línea completa.